A mar
Desnudos estabamos en la playa. Pero la arena de nuestra playa no volaba con el viento ni se pegaba a nuestra piel, permanecia ahí como una sábana de seda.
La noche carecía de luna. En el oceáno se elevaban enormes las olas, pero nunca llegaban hasta nosotros. Y cada vez que el agua se levantaba, antes de estrellarse con la arena, se podia ver un espectaculo de peces multicolor, como vistos a través del cristal ondulante de un acuario imagianario.
Nos veia a ambos, como espiando tras una duna de seda. Nos veia a los dos, dos siluetas azules tendidas danzando en la arena.
Y después te veia a tí, solo a tí, tus ojos cerrados y tu sonrisa invisible. Mis manos acariciaban tus muslos. Mis labios se deslizaban por tu cuello. Te respiraba incansable y olias a mar.
Y despues me vi a mí, solo a mí. Desde tus ojos, que acababan de abrirse, sin parpadear. Me vi besándote infatigable, sentí mis propias caricias, percibí mi agitado aliento y olia a mar.
La noche carecía de luna. En el oceáno se elevaban enormes las olas, pero nunca llegaban hasta nosotros. Y cada vez que el agua se levantaba, antes de estrellarse con la arena, se podia ver un espectaculo de peces multicolor, como vistos a través del cristal ondulante de un acuario imagianario.
Nos veia a ambos, como espiando tras una duna de seda. Nos veia a los dos, dos siluetas azules tendidas danzando en la arena.
Y después te veia a tí, solo a tí, tus ojos cerrados y tu sonrisa invisible. Mis manos acariciaban tus muslos. Mis labios se deslizaban por tu cuello. Te respiraba incansable y olias a mar.
Y despues me vi a mí, solo a mí. Desde tus ojos, que acababan de abrirse, sin parpadear. Me vi besándote infatigable, sentí mis propias caricias, percibí mi agitado aliento y olia a mar.

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